Células Madre Hematopoyéticas

Las células madre son las encargadas de crear células de todo tipo para que el organismo funcione correctamente. De este modo las diversas células que forman cada tipo de célula recibe un nombre en particular. Las encargadas de crear las células que conforman nuestra sangre y sistema circulatorio se conocen como células madre hematopoyéticas.

Células Madre Hematopoyéticas

Qué son las células madre hematopoyéticas

Según los científicos en nuestro organismo habitan muchos tipos de células madre; y dependiendo del tipo de células que deban crear, las madre reciben un nombre. En el caso de las que se encargan de contribuir a la formación y el funcionamiento del torrente sanguíneo y del sistema inmunológico, se conocen con el nombre de hematopoyéticas.

Las células madre hematopoyéticas contribuyen a la formación de glóbulos blancos (se encargan de las defensas del organismos y la formación del sistema inmune), glóbulos rojos (son las encargadas de trasladar oxígeno y dióxido de carbono a través de la sangre a las distintas partes del organismo) y plaquetas (su función es controlar la coagulación de la sangre en el cuerpo).

La sangre del cordón umbilical se encuentra formada en un alto porcentaje por células madre hematopoyéticas (sanguíneas), que son sumamente difíciles de encontrar en otras regiones del organismo, a diferencia de otras células madre, y que son importantes para el tratamiento de inmunodeficiencias y que pueden colaborar muchísimo con el fortalecimiento del sistema de defensa.

Para qué sirven las células madre hematopoyéticas

Las cualidades de las células madre hematopoyéticas son muchísimas y eso las convierte en una de las preferidas en los trasplantes. Entre sus fundamentales ventajas cabe mencionar su capacidad de regenerarse fácilmente, de poder inyectarse en la médula ósea y de adaptarse al espacio medular con facilidad luego de una inyección intravenosa. Además permiten su conservación a través de métodos de criopreservación.

Células madre

Las células hematopoyéticas se encuentran mayoritariamente en la médula ósea, aunque también pueden encontrarse en otras regiones del organismo, como la sangre del cordón umbilical de los bebés. Para poder ser utilizadas en tratamientos clínicos, por lo tanto, deben extraerse del organismo mediante métodos específicos para después trasplantarse en el paciente que las requiera.

Los trasplantes de médula ósea con células madre hematopoyéticas sirven para regenerar el torrente de estas células en el organismo, y restituir así el normal funcionamiento de la sangre. Esta aplicación puede tratar diversas enfermedades. Una de las más conocidas, para la que se está poniendo más énfasis es el cáncer en la sangre (la leucemia), el neuroblastoma y ciertas hemopatías; también es aplicable a tratamientos para curar deficiencias en el sistema inmune y trastornos en la médula ósea.

Estos trasplantes son transfusiones por vía intravenosa (como las transfusiones sanguíneas) y su objetivo es incorporar estas células al organismo, para que una vez dentro se encarguen de crear las células que el organismo está necesitando, tanto del sistema sanguíneo como del sistema inmunitario.

El proceso de registrarte como donante de médula es muy sencillo, indoloro y fácil de realizar, si quieres informarte sobre ello consulta la siguiente web retomedula.com

Los trasplantes con células madre hematopoyéticas pueden ser de dos tipos:

Autotrasplante

El propio paciente es el donante de las células hematopoyéticas. En el tratamiento contra el cáncer se utiliza este tipo de trasplante. Antes de comenzar el tratamiento con quimioterapia se extraen del paciente estas células y se congelan y una vez finalizado el tratamiento se le incorporan para colaborar y potenciar considerablemente con su recuperación.

Alotrasplante

.

Las células madre provienen de un familiar cercano con células compatibles con las del paciente. Antes del trasplante hay que llevar a cabo un proceso que se conoce como histotipado o tipado de antígeno leucocitario humano que permite poner a prueba dicha compatibilidad. El número de marcadores de HLA (Histotipado Leucocitario Antígeno) que haya en común definirá dicha compatibilidad y asegurará un trasplante exitoso.

La ciencia aprende de sus propios errores. Lo que hasta hace tan sólo unas décadas era desechado, hoy representa uno de los materiales fundamentales de la investigación genética. La sangre del cordón umbilical y de la placenta que hasta ayer era considerada como material residual se ha convertido en una fuente ineludible de células madre. Y, gracias a esta nueva perspectiva, en las últimas dos décadas miles de personas a lo largo de todo el mundo han podido curar ciertas dolencias gracias a los trasplantes con sangre de cordón umbilical.

Una de las principales cuestiones a tener en cuenta es que si al momento del nacimiento se recoge la sangre y se conserva en un banco de sangre, en el futuro podrían tenerse células madre absolutamente compatibles con el paciente (el bebé recién nacido) sin tener que buscar un donante compatible. Teniendo en cuenta que la recogida de esa sangre no tiene ninguna contraindicación y que no representa ningún tipo de peligro o dolor para el recién nacido y su madre, no hacerlo parece una decisión un poco absurda.