Parkinson y las células madre

¿Qué es el parkinson?

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad crónica y progresiva del sistema nervioso central, que implica la pérdida de células nerviosas que residen en el cerebro y que producen un químico llamado dopamina.

La dopamina es un neurotransmisor que permite que los mensajes se transmitan a la parte del cerebro que ayuda a controlar y coordinar el movimiento de los músculos. Los síntomas del Parkinson aparecen cuando alrededor del 80% de las células productoras de dopamina, se han perdido. Por esta razón, la gente generalmente no se diagnostica hasta después de los 55 años de edad.

Qué es el parkinson

Cerca de 4 millones de personas en todo el mundo tienen la enfermedad de Parkinson, por lo que es una de las enfermedades neurodegenerativas más comunes. Su causa es desconocida, aunque parece que hay un importante número de genes implicados. Otros factores que contribuyen (según las teorías) son la exposición a toxinas ambientales, la inflamación, la acumulación de proteínas dentro de las células, el estrés oxidativo, la infección viral y los cambios en el ADN.

Si bien la causa sigue siendo un misterio, y mientras que los síntomas, los patrones de progresión y la respuesta al tratamiento es variable, los científicos han sabido desde hace algún tiempo que la falta de dopamina es responsable de la enfermedad.

Parkinson y las Células Madre

Los síntomas y tratamientos del parkinson

El parkinson causa la pérdida de control sobre los músculos voluntarios e involuntarios y, finalmente provoca problemas de memoria, concentración, estado de ánimo y problemas en las funciones cognitivas. Los signos clínicos son un temblor incontrolable en las manos, pies o cara, rigidez, lentitud de movimientos (bradicinesia), la dificultad para iniciar el movimiento y problemas crecientes con el equilibrio, la marcha y la postura. También acarrea problemas con la función intestinal y de vejiga, así como las funciones automáticas del cuerpo tales como el pulso y la presión arterial.

Debido a que la razón de estos síntomas es muy sencila (falta de dopamina), el tratamiento se ha centrado tradicionalmente en la sustitución de la dopamina a través de medicamentos, en particular levadopa. Este medicamento se convierte en dopamina en el cuerpo. Existen otros medicamentos que imitan a la dopamina, aunque no de manera consistente y no sin efectos secundarios. Otros tratamientos tratan de evitar la muerte de las células productoras de dopamina del cerebro o estimular las regiones profundas del cerebro con impulsos eléctricos para controlar los síntomas.

¿Pueden las células madre ayudar al parkinson?

Aunque la mayoría de los ensayos clínicos se han centrado en la mejora de los tratamientos farmacológicos, la investigación básica se ha centrado en por qué estas neuronas en particular mueren en primer lugar y en la búsqueda de maneras de regenerar, reparar o reemplazar estas células para que el funcionamiento pueda ser restaurado (neurogénesis).

Terapia de células madre para el Parkinson

La terapia con células madre es muy prometedora debido a que esta enfermedad está claramente relacionada con el fracaso de un tipo específico de célula a la hora de hacer su trabajo. Se ha demostrado tanto en pruebas con animales como en la práctica clínica que, cuando la dopamina se reintroduce en el sistema nervioso central, los síntomas disminuyen o se invierten. Por lo tanto, si las células madre pueden ser inducidas a convertirse en neuronas productoras de dopamina, ya sea antes o después del trasplante en el interior del cerebro, la recuperación completa de funcionamiento es teóricamente posible.

Gracias a esto se ha logrado un éxito limitado en los ensayos clínicos en los últimos 15 años mediante el trasplante de células madre fetales en el cerebro de pacientes con enfermedad de Parkinson. Utilizando la tecnología de imagen llamado PET, los investigadores fueron capaces de ver que las neuronas trasplantadas crecieron y crearon las conexiones funcionales, reduciendo la severidad de los síntomas.

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A medida que los protocolos de investigación clínica se están perfeccionando progresivamente, los científicos están cada vez más acertados en el principio de que las células madre puedan ser trasplantadas con éxito, sobrevivir y producir la dopamina con las mejoras esperadas en el control motor y la coordinación.

Los ensayos clínicos utilizando el trasplante de células fetales se han llevado a cabo en cerca de 400 pacientes en todo el mundo, pero el uso de tejido fetal no es un bien a largo plazo como fuente de células renovables, tanto por razones éticas como prácticas. Ahora, el objetivo principal de los investigadores es generar una fuente de células que pueden cultivarse en gran cantidad, mantenerse indefinidamente en el laboratorio, y diferenciarse de manera eficiente en neuronas productoras de dopamina que trabajen cuando se trasplantan a los pacientes de Parkinson.

Este objetivo ha motivado a los científicos a estudiar tanto las células madre embrionarias y adultas como fuentes alternativas de neuronas productoras de dopamina. En los laboratorios, con la combinación adecuada de factores de crecimiento, las células madre indiferenciadas se pueden cultivar a un punto en el que se convierten en neuronas de la dopamina. Estas son entonces implantados para terminar de madurar en el cerebro.

Las células embrionarias parecen diferenciarse en neuronas de una manera más sencilla que muchos otros tipos de células. Sin embargo, en pruebas con animales parecen tener el riesgo de desarrollar tumores cancerosos. Todavía no se sabe si las células madre neurales adultas tienen el mismo potencial que las células madre embrionarias o pueden llevar a un riesgo similar.